viernes, 27 de noviembre de 2009

dame tiempo muerto

A veces nos hace falta pararse un momento para poder descubrir qué es lo que nos molesta.es aquella sensación que uno tiene, des de no sabe cuando, y que nos hace sentir irritados o de mal humos sin saber muy bien el motivo. ¿Qué lo hace? A menudo no tenemos ni idea y esto debe ser porque nunca o muy pocas veces nos damos cuenta de aquello que nos sucede. Por eso he decidido parar por un momento y descubrir que es lo que me preocupa. la teoría más fácil es pensar que tal vez hemos comido algo que nos ha sentado mal, que tenemos uno de aquellos días en que el dolor de cabeza nos bloquea, que ni hemos dormido bien... Puede, puede, puede. Pero normalmente la cosa no es tan fácil. puede que tengamos problemas con los amigos - son los peores- Puede ser que nuestras hormonas nos den la lata haciendonos saber que estamos en celo -Se que en teoría los humanos no estamos en celo, pero dicha afirmación es discutible.- Pero la cosa puede ser peor si aquello que nos molesta es un vecino que no nos deja organizar nuestro ritmo de vida gracias a su afición al bricolage, a la musica punk o, Dios no lo quiera a los insoportables cantos de Julio Iglesias. Puede simplemente ser un mal recuerdo activado por una cosa que emos visto o escuchado. ¿Parecia fácil? Ni hablar. Tal vez aquello que nos molesta no es del pasado, ni de la realidad cuotidiana. Puede ser alguna cosa que nos espera en el futuro lo que nos causa esa sensación. o... ¿qué pasa cuando esta sensación es tan inconcreta que no tiene relación espacio-tiempo? ¿Qué pasa si no tenemos ni idea de lo que es lo que nos molesta? Pueden pasar días, semanas i no encontraríamos respuesta... o puede que si... ¿Creen que es importante darse cuenta que hay algo que nos molesta y pararse a pensar en ello?En mi opinión si pero esto no garantiza que despues de una larga y pesada reflexión terminemos por lelgar a una conclusión. ¿qué esperáis? ..., la vida es dura. No existen las garantias. Y, por cierto, no tengo ni idea de qué es aquello que me esta molestando a mi.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Triste condición

Te levantas. Es tarde, nadie te aviso que salir a la calle a las once quería decir perderte la mitad del día... o puede que tus padres lo mencionasen en algún momento mientras cenabas.

Hoy aún estoy en Barcelona. Esta es mi casa de lunes a viernes. ¿Tiene sentido que me pasase un año entero queriendo vivir aquí. Que digo un año, media vida anhelando el momento del traslado y que cuando ese momento llego, me falto todo? Las ganas de mueblar el piso, las ganas de ponerme a vivir en él, las ganas de librarme un poco de mi familia y poder hacer un poco más lo que a mi me diese la gana...

No es fácil bajarte de un tren y subirte a otro. Dejas atrás experiencias, gente, lugares, costumbres... Me levantaba cada mañana a la seis y media de la mañana me ponía debajo de la ducha caliente donde continuaba por unos minutos mi sueño, callada dejando que el agua me mojase, sin rechistar era hora del desayuno, vestirse con prisas, llegábamos tarde, siempre éramos los últimos en entrar, los primeros en cerrar la puerta, allí dentro en aquellas paredes en las que te enseñan mucho más que frases celebres de personas celebres sino que con un poco de suerte y un profesor competente te enseñan a amar las cosas, a amar el conocimiento, a ser un poco más persona, a convivir, a crecer, a... de allí dentro te llevas amistades, antiguos novios, viejas notitas enviadas en medio de clase de mates, sonrisas, llantos, anécdotas que algún día contaras a alguien y os reiréis... Te llevas mucho más que un graduado y un nombre de un instituto, te llevas, en mi caso a una familia. Las clases duraban asta el mediodía las dos y media y en principio eras libre, podías andar a tus anchas pero no se muy bien si era el convencionalismo, la educación, cuestión de conciencia pero sabias que debías comer rápido y ponerte manos a la obra con alguna que otra lectura o redacción. Por la tarde tenía que ir a trabajar, por que? No se estarme quieta más de dos segundos. Los niños... a esos si que se los echa en falta, cuando no callaban y sus gritos se hacían insoportables sólo deseabas volver a casa pero cuando ya no los ves, cuando ya no los oyes te dan ganas de volver y estrecharlos por un momento sentir que vuelven a estar contigo que no es otra la que les enseña a lavarse los dientes. La familia no es que la viera demasiado pero compartíamos anécdotas de batalla, un ratito para cada uno, todos queremos contar lo que hemos hecho lo que nos ha sorprendido, lo que nos ha gustado, todos tenemos ganas de gritar a alguien culparle de todo... Y subía al estudio a aprovechar las pocas horas del día que me quedaban para poder terminar los trabajos que había que entregar.