miércoles, 11 de noviembre de 2009

Triste condición

Te levantas. Es tarde, nadie te aviso que salir a la calle a las once quería decir perderte la mitad del día... o puede que tus padres lo mencionasen en algún momento mientras cenabas.

Hoy aún estoy en Barcelona. Esta es mi casa de lunes a viernes. ¿Tiene sentido que me pasase un año entero queriendo vivir aquí. Que digo un año, media vida anhelando el momento del traslado y que cuando ese momento llego, me falto todo? Las ganas de mueblar el piso, las ganas de ponerme a vivir en él, las ganas de librarme un poco de mi familia y poder hacer un poco más lo que a mi me diese la gana...

No es fácil bajarte de un tren y subirte a otro. Dejas atrás experiencias, gente, lugares, costumbres... Me levantaba cada mañana a la seis y media de la mañana me ponía debajo de la ducha caliente donde continuaba por unos minutos mi sueño, callada dejando que el agua me mojase, sin rechistar era hora del desayuno, vestirse con prisas, llegábamos tarde, siempre éramos los últimos en entrar, los primeros en cerrar la puerta, allí dentro en aquellas paredes en las que te enseñan mucho más que frases celebres de personas celebres sino que con un poco de suerte y un profesor competente te enseñan a amar las cosas, a amar el conocimiento, a ser un poco más persona, a convivir, a crecer, a... de allí dentro te llevas amistades, antiguos novios, viejas notitas enviadas en medio de clase de mates, sonrisas, llantos, anécdotas que algún día contaras a alguien y os reiréis... Te llevas mucho más que un graduado y un nombre de un instituto, te llevas, en mi caso a una familia. Las clases duraban asta el mediodía las dos y media y en principio eras libre, podías andar a tus anchas pero no se muy bien si era el convencionalismo, la educación, cuestión de conciencia pero sabias que debías comer rápido y ponerte manos a la obra con alguna que otra lectura o redacción. Por la tarde tenía que ir a trabajar, por que? No se estarme quieta más de dos segundos. Los niños... a esos si que se los echa en falta, cuando no callaban y sus gritos se hacían insoportables sólo deseabas volver a casa pero cuando ya no los ves, cuando ya no los oyes te dan ganas de volver y estrecharlos por un momento sentir que vuelven a estar contigo que no es otra la que les enseña a lavarse los dientes. La familia no es que la viera demasiado pero compartíamos anécdotas de batalla, un ratito para cada uno, todos queremos contar lo que hemos hecho lo que nos ha sorprendido, lo que nos ha gustado, todos tenemos ganas de gritar a alguien culparle de todo... Y subía al estudio a aprovechar las pocas horas del día que me quedaban para poder terminar los trabajos que había que entregar.

1 comentario:

  1. No puc entendre el que sents, pq tot just ara m'han deixat mig sol els pares. Però aquesta nostàlgia del passat és molt, molt comprensible, i jo la comparteixo. Estàvem tan bé al batxi!

    En fi, és tranquilitzador saber que tinc a gent que val molt la pena a la uni. Només que per això, ja tinc ganes d'anar fins a ciutadella, ni q sigui només per a veure-us.

    Un petonet, see you this afternoon :)

    ResponderEliminar